Español: La clave para una vida exitosa en el extranjero

La vida en un país extranjero viene acompañada con retos y pruebas emocionales. A los extranjeros les pedimos que se adapten, aunque no por completo, si es necesario un cierto grado de adaptación. Sin embargo, hay el impulso de no perder su propia cultura y a veces este impulso es mucho más grande. Aquí les hablo sobre mi estrategia personal de cómo sobrevivir en el extranjero. Una nota al principio: suena más dramático de lo que es 😉

Al llegar a México, es como si alguien hubiera cambiado un interruptor en mi cabeza. Probablemente fuera yo, ese alguien“; sin embargo, el mundo como antes lo conocía ya no existe. Las costumbres que aprendí durante mi juventud, ya no son iguales y poco a poco mis hábitos cotidianos se desdibujan. En otras palabras: he vivido – o mejor dicho: estoy viviendo – un cultural switch: azul ya no es azul sino turquesa, amarillo es ocre con una luz menos deslumbrante. ¿Me entienden? Si no, pues yo a veces tampoco me entiendo. Porque mi personalidad está cambiando.

Con cada nueva semana en la que estoy en México, se acomoda un nuevo “yo” en mi ser: la mexicana. Claro que ella es bienvenida, aunque es algo nuevo, algo adicional, es mío. Así, las dos personalidades, la alemana y la mexicana, viven juntas en una armonía pacífica. No en una forma de simbiosis, sino que son dos criaturas independientes.

Estar listo para lo nuevo

Vivir en el extranjero para mí significa un cambio desde adentro. Nosotros, los extranjeros (o ellos, los extranjeros) estamos confrontados con un input nuevo, eso quiere decir que cada día conocemos nuevas cosas. En mi opinión, no siempre hay la disposición para absorberlas. Si no somos capaces de impregnarnos y procesar el input, este mismo resbala sin efecto, ni positivo, ni negativo. Se puede comparar el fenómeno con el proceso del aprendizaje infantil: desde muy chiquito un bebé va asimilando el mundo que lo rodea para conocerlo y crear una imagen en su cabeza. De esa manera, los niños forman su personalidad. Según yo, ese es el mismo proceso que vivimos cuando nos vamos a una nueva cultura… pero solo, si lo permitimos y si somos capaces de dejar habitar dos de nosotros en nuestro cuerpo. Es la clave para una vida exitosa en el extranjero.

Adaptación es ampliación

Para que no me entiendan mal: la adaptación no significa borrar hábitos, sino aumentarlos. Tal cual, la integración es una ampliación de la identidad personal.

Les quiero dar algunos ejemplos. En Alemania la religión principal es el cristianismo. Vivimos los valores cristianos, aunque hoy en día no los seguimos tan estrictos como antes. No obstante, cuando llega un extranjero no cristiano a nuestro país, pedimos que él o ella se adapte y que deje atrás sus costumbres budistas o musulmanas.

Esas personas se llaman híbridos culturales, o del inglés hybrid identity (adapté ese termino de la literatura especializada). Ahora, el híbrido cultural tiene de decidir. ¿Hasta qué grado quiero y puedo adaptarme? ¿Qué valores de mi país de origen puedo seguir viviendo en el nuevo entorno?

Normalmente las circunstancias políticas y sociales en Alemania permiten una Co-existencia de dos – o más – culturas. El híbrido cultural puede vivir su doble vida, solo hasta dónde él lo puede y lo quiere.

Por ejemplo, un musulmán por un lado puede seguir festejando sus fiestas religiosas, y por el otro aceptar los roles de las mujeres en nuestro mundo.

Cuando yo me transformo en un hybrid identity

De la teoría al hecho hay mucho trecho. Ahora, voy a terminar siendo una sabelotodo, porque en teoría a veces no suena muy difícil. No obstante, todo cambia en el momento en que nosotros nos convertimos en un híbrido cultural. Quiero hablarles de cómo es afincarse en un país extranjero, sin perderse. Porque de repente soy yo… the hybrid identity.

Mi integración en México no es un modelo ejemplar, porque mis valores alemanes ya están anclados en mi mente:

Situación 1: La religión. Pues, yo pensé que cristianos somos cristianos, pero así fácil no lo es. Cuando me embaracé empezó la pregunta: ¿Y se van a casar? Para nosotros, la respuesta era fácil: no. Simplemente no, porque no vemos las ventajas de un matrimonio. Entonces, en este punto no nos integramos a las normas mexicanas. Un punto para la alemana.

Situación 2: El hábito de hablar. Cada alemán, que ya tuvo la oportunidad de estar en una sala con muchos mexicanos sabe de lo que quiero hablar… mucho ruido, voces hablando, hasta gritando y no entiendes nada, literalmente nada. En México no es mal visto interrumpirse, discutir en voz alta, al contrario, si no te metes en una discusión con todo tu cuerpo, con toda la energía , van a pensar que no estás interesado. En Alemania es diferente. Primero habla uno, después el otro. Siempre cuando estoy con las mamás alemanas me acuerdo de eso. Y siempre cuando yo las interrumpo, me ven con una cara… pensando qué maleducada soy. Ese punto lo gana la mexicana.

Situación 3: Las mentiras. Ok, cada uno que está leyendo este texto, ya ha mentido. ¡No hay excusas! En México, me parece, que también usan (usamos) mentiras para no ofender o insultar al interlocutor. Un día invitamos a una amiga con su familia a desayunar, y pasó lo que debería pasar… ella trajo chicharrón. Ay, ¡cómo odio la idea de comer piel del cerdo! Pero cuando ella me lo dijo, orgullosa de haber preparado una comida tradicional, yo no pude decir nada negativo y de todo corazón con una sonrisa grande, respondí: ¡ay, que rico!… al final del día, cuando todos se fueron a sus casas mi novio me vio y me dijo: No sabía que mientieras tan bien.. Definitivamente ganó la mexicana.

Un piso compartido en mi cabeza

Bueno, dejemos las burlas aparte… un hybrid identity tiene un interruptor. Existen momentos, días, en los que soy totalmente alemana, al cien porciento. La mexicana hace su siesta. Y de repente llega una situación que me exige demasiado, que me desborda. En aquel momento despierta la mexicana y sabe que necesita entrar en acción prendiendo el interruptor. La mexicana crea conocimiento nuevo que existe de manera paralela a mi conocimiento anterior. No hay que borrar nada. Dependiendo de la situación, en el futuro tengo dos formas diferentes de reaccionar.

El cultural switch nos permite una co-existencia de varios conceptos de valores dentro de una sola persona. Si eso funciona, y si las circunstancias políticas lo autorizan, es posible un piso compartido en dónde viven la alemana y la mexicana felizmente.

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La religión: Pensé que cristianos somos cristianos, pero así fácil no lo es…

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