Español: Pariendo sintiéndose protegida

Un parto es un evento excitante e imprevisible. Razón suficiente para regresar a casa.

¿Tener una credencial de residente permanente en México? eso hubiera sido la recompensa, el premio, en otras palabras, si hubiera dado a luz a una pequeña mexicana, toda la familia habría ganado la Green Card: un chalé para las vacaciones en el sol, el Caribe para la jubilación, etc. Lo que suena tentador, para mi tenía un gustillo amargo.

Cuando me enteré de mi embarazo, estaba acostada cómodamente en el sofá de mi casa, en México. No tiene caso fingir ni soflamar, me sentía mal, me daban ganas de vomitar siempre y en todos lados. Pero eso no era todo. Durante los primeros meses me sentía inestable, permanentemente en un estado de cansancio, con falta de equilibrio; y no solo por causa del cambio hormonal. Una inquietud me acompañaba a dormir en las noches, me convertía en un espanto blanco con ojeras profundas. ¿Acaso no creía a los mexicanos capaces de traer a un bebé a este mundo en parto natural? ¡Al contrario! La alta tasa de natalidad me demostraba que no debía presentir nada malo; puesto que parece que existe experiencia en este tema. ¿Tal vez no confiaba en sus métodos? Puede ser, ya que sabemos que un parto por cesárea es mucho más económico: resultado máximo en una inversión de tiempo mínimo. Eso no me llamaba nada la atención.

Encontré mi balance mental cuando decidí tener a mi hija en Alemania. ¿Por qué? Pensamos que una casa con cuartos bonitos no es suficiente para sentirnos en casa. Claro, nos sentimos cómodos, pero eso no es sentirse protegido.

Quien debería tomar la decisión es la mujer

Un parto es algo imprevisible. Sobre todo, si es el primero. Siempre nos dicen por todos lados que deberíamos sentirnos a gusto y que deberíamos poder confiar en nuestro entorno. En el curso de preparación para el parto dijo una cursillista: “Un bebé nace igual en Alemania que en México. Seguro que tu peque no sentirá la diferencia,”, o: “Imagínate tu pequeña niña será mexicana, ¡que emoción! En el colegio todos la envidiarán por eso.”

¡Alto!

A las “buenas recomendaciones”, a este fenómeno de las tutelas y los consejos “con buena intención” que ya había escuchado y que con alta probabilidad, creo que todas las embarazadas conocen. Así que me entró la duda. ¿Ya soy una madre egoísta aunque todavía ni madre soy?

“¿Por qué quieres exponerte a un peligro viajando en avión en las últimas semanas del embarazo?; para hacer en Alemania exactamente lo mismo que harías aquí en México… y luego el regreso con un recién nacido, pobre bebe,” mencionó la profesora del curso prenatal.

Por suerte, recibí más comprensión por parte del papá de mi bebe no nacido. ¿Quieres ir a Alemania? Vamos.

Reflexionando sobre el tema del parto, parece que es decisión de las embarazadas de cómo y dónde quieren parir. Y hasta ahora este rol sigue siendo de… las mujeres. Cuando algún día la evolución cambie y los hombres puedan dar a luz, entonces, con mucha confianza ellos podrán elegir cómo debe nacer su bebé. Asimismo, no es bueno que las mujeres se dejen influir por las opiniones de los futuros abuelos, de amigas o mamás experimentadas con cuatro hijos. Y la verdad es que las mamás primerizas normalmente tienen deseos sencillos: parir en su propia casa solo acompañada de una dula, o tener a su bebé en una tina en vez de una cesárea. No necesariamente necesita ser un vuelo transatlántico.

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imagen: pexels | skitterphoto

Traducido por mexikanischgeplant, revisado por Laura, Maestra de idiomas y profesora de inglés, francés y español.

 

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